viernes, 12 de octubre de 2012

Un lema de caballeros de Ramiro de Maeztu.

Nuestro pasado nos aguarda para crear el porvenir. El porvenir perdido lo volveremos a hallar en el pasado. La historia señala el porvenir. En el pasado está la huella de los ideales que íbamos a realizar dentro de diez mil años. El pasado español es una procesión que abandonamos, los más de nosotros, para seguir con los ojos las de países extranjeros o para soñar con un orden natural de formaciones revolucionarias, en que los analfabetos y los desconocidos se pusieran a guiar a los hombres de rango y de cultura. Pero la antigua procesión no ha cesado del todo. Aún nos aguarda. Por su camino avanzan los muertos y los vivos. Llevan por estandarte las glorias nacionales. Y nuestra vida verdadera, en cuanto posible en este mundo, consiste en volver a entrar en fila. "¿Decíamos ayer?..." Precisamente. De lo que se trata es de recordar con precisión lo que decíamos ayer, cuando teníamos algo que decir. Esta precisión, en general, sólo la alcanzan los poetas. Si tenemos razón los españoles historicistas, han de venir en auxilio nuestro los poetas. Si la plenitud de la vida de los españoles y de los hispánicos está en la Hispanidad y de la Hispanidad en el recobro de su conciencia histórica, tendrán que surgir los poetas que nos orienten con sus palabras mágicas.

¿Acaso no fue un poeta el que asoció por vez primera las tres palabras de Dios, Patria y Rey? La divisa fue, sin embargo, insuperable, aunque tampoco lo era inferior la que decía: Dios, Patria, Fueros, Rey. Nuestros guerreros de la Edad Media crearon otra que fue talismán de la victoria: "¡Santiago y cierra, España!". En el siglo XVI pudo crearse, como lema del esfuerzo hispánico, la de: "La fe y las obras". Era la puerta al reino de los Cielos. ¿No podría fundarse en ella el acceso a la ciudadanía, el día en que deje de creerse en los derechos políticos del hombre natural? Los caballeros de la Hispanidad tendrían que forjarse su propia divisa. Para ello pido el auxilio de los poetas. Las palabras mágicas están todavía por decir. Los conceptos, en cambio, pueden darse ya por conocidos: servicio, jerarquía y hermandad, el lema antagónico al revolucionario del libertad, igualdad, fraternidad. Hemos de proponernos una obra de servicio. Para hacerla efectiva nos hemos de insertar en alguna organización jerárquica. Y la finalidad del servicio y de la jerarquía no ha de consistir únicamente en acrecentar el valer de algunos hombres, sino que ha de aumentar la caridad, la hermandad entre los humanos.

El servicio es la virtud aristocrática por excelencia. Ich dien, yo sirvo, dice en tudesco el escudo de los reyes de Inglaterra. El de los Papas dice más: Servus servorum, siervo de los siervos. Es el lema de toda alma distinguida. Si se le contrapone al de libertad se observará que el de servicio incluye la libertad, porque libremente se adopta como lema, pero el de libertad no incluye el de servicio: "Mejor reinar en el infierno que servir en el cielo", dice el Satán de Milton. La jerarquía es la condición de la eficacia, lo específico de la civilización, lo genérico de la vida, que parece aborrecer toda igualdad. Toda obra social implica división del trabajo: gobernantes y gobernados, caudillos y secuaces. Disciplina y jerarquía son palabras sinónimas. La jerarquía legítima es la que se funda en el servicio. Jerarquía y servicio son los lemas de toda aristocracia. Una aristocracia hispánica ha de añadir a su lema el de hermandad. Los grandes españoles fueron los paladines de la hermandad humana. Frente a los judíos, que se consideraban el pueblo elegido, frente a los pueblos nórdicos de Europa, que se juzgaban los predestinados para la salvación, San Francisco Javier estaba cierto de que podían ir al Cielo los hijos de la India, y no sólo los brahmanes orgullosos, sino también, y sobre todo, los patrias intocables.

Esta es una idea que ningún otro pueblo ha sentido con tanta fuerza como el nuestro. Y como creo en la Humanidad, como abrigo la fe de que todo el género humano debe acabar por constituir una sola familia, estimo necesario que la Hispanidad crezca y florezca y persevere en su ser y en sus caracteres esenciales, porque sólo ella ha demostrado vocación para servir este ideal.


Defensa de la Hispanidad. 

jueves, 11 de octubre de 2012

Fernando Paz: La unidad es el bien primario de toda comunidad política

Amén.

Determinan el lugar exacto donde Julio César fue apuñalado en la Curia de Pompeyo


El general estaba presidiendo la sesión del Senado, sentado en una silla, en el momento en que fue asesinado


Investigadores de la Escuela Española de Historia y Arqueología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) colaboran en la investigación arqueológica en Roma donde han determinado el lugar exacto en que fue apuñaladoJulio César, 2056 años después de su muerte.
El descubrimiento tuvo lugar en la Curia de Pompeyo, integrada en el área arqueológica de 'Torre Argentina' (Roma), donde los investigadores encontraron una estructura rectangular de hormigón construida años después de la muerte del César de Roma por orden de su hijo adoptivo y sucesor, Augusto, para condenar el asesinato.
El investigador del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y sociales del CSIC, Antonio Monterroso, ha explicado que "siempre se supo que Julio César fue asesinado en la Curia de Pompeyo el 15 de marzo del 44 a.C." gracias a los textos clásicos. Sin embargo, este es el primer testimonio material encontrado en relación al asesinato del general.
El monumento consiste en una estructura rectangular compuesta de cuatro muros que contienen un relleno de hormigón situada justo en el centro del fondo de las ruinas de la Curia de Pompeyo. Ese mismo punto del recinto sería el lugar exacto desde donde Julio César estaba presidiendo la sesión del Senado, sentado en una silla, en el momento en que fue apuñalado.
Monterroso ha subrayado el atractivo del descubrimiento en un sentido "cívico y ciudadano" dado que miles de personas toman hoy el autobús y el tranvía o acuden al representaciones en el teatro principal de la ciudad "justo al lado" de donde hace 2.056 años fue apuñalado Julio César, hecho que, según ha recordado, "ha sido tantas veces representado en la pintura historicista y en el cine".

Las fuentes clásicas

Los investigadores no han determinado todavía si la estructura hallada podría haber servido además para cerrar el acceso al recinto años después. Las fuentes clásicas aluden a la clausura del pórtico, para pasar a convertirse en una capilla memorial del general.
Por esta razón, los investigadores han comenzado además el estudio, en el mismo espacio arqueológico de Torre Argentina, de los restos del 'Pórtico de las Cien Columnas' para tratar de entender el "sentido de lugar funesto y de clausura" que describen los textos clásicos, Monterroso. Los dos edificios forman parte del complejo construido por Pompeyo Magno para conmemorar sus victorias en Oriente en el año 55 a.C.
Fuente:ABC.es

lunes, 8 de octubre de 2012

55 días en Pekín

Con "55 días en Pekín" comenzamos la publicación de películas, en este caso de contenido histórico, para mayor conocimiento general.

Ambientada durante el levantamiento de los bóxers, en Pekín, a finales del siglo XIX, la película narra el sitio al que se vieron sometidas, por los bóxers, las embajadas de las potencias extranjeras en 1900.

lunes, 1 de octubre de 2012

El Divino Impaciente. José María Pemán.

El Divino Impaciente del divino Pemán. ¡Oh, qué divinidad!

José María Pemán, injustamente olvidado por esta sociedad ha sido uno de los grandes escritores que ha habido en España en el siglo XX.

Fue poeta divino, así como literato, miembro de la Real Academia de la Lengua y de La Historia, político durante la II República y consejero de Don Juan.

Esta obra gozó de un gran éxito cuando se estrenó en 1933 (recuérdese que España había dejado de ser católica según Azaña) por su profunda carga religiosa. Poema dramático en verso, dividido en un prólogo, tres actos y un epílogo, nos cuenta la vida de San Francisco Javier, "El Apóstol de las Indias".

De esta se puede resaltar, no sólo la exquisitez de la pluma de Pemán, sino la maestría que tiene para contarnos la vida de San Francisco y dejarnos con un gran conocimiento de la misma. A esto debemos unir la introducción de la figura de San Ignacio, cuyos diálogos con San Francisco son una muestra de verdadero catolicismo y al mismo tiempo que nos deleitamos con una bella escritura, nos empapamos de doctrina católica, siendo este libro émulo de los grandes poetas de nuestra Edad de Oro, especialmente de Calderón.

Estados Unidos ocultó la implicación soviética en la matanza de Katyn


Setenta y dos años después de una de las matanzas más famosas de la II Guerra Mundial continúan apareciendo detalles sobre todo lo que rodeó un episodio en el que el dictador Soviético, Josif Stalin, ordenó el exterminio del cuerpo de oficiales del Ejército polaco y de buena parte de la intelectualidad del país que se había repartido meses antes con Adolf Hitler.
Una de las fosas halladas en el bosque de Katyn, en una imagen de 1952. / AP
Entre abril y mayo 1940, los soldados soviéticos condujeron hasta el bosque de Katyn, en territorio ruso, a un total de 22.000 polacos y civiles polacos procedentes de varios campos de prisioneros. Durante varias semanas en la espesura resonaron los disparos. Los prisioneros fueron asesinados a tiros, utilizando armas alemanas. Aunque aliado entonces de Hitler, Stalin queria culpar al nazismo de la matanza en el que caso de que algún día se descubrieran. Milagrosamente algunos polacos lograron escapar con vida.
Ahora, documentos depositados en el Archivo Nacional de EE UU, desclasificados esta semana, revelan correspondencia sobre este asunto entre el presidente de EE UU, Franklin Delano Roosevelt, el primer ministro británico y el dictador soviético. Corría 1943 y Stalin era enemigo de Hitler. Junto a otros documentos, muestran como conocedores de la matanza, Washington y Londres, no estaban interesados en airearla para no poner en peligro su alianza con la Unión Soviética.
“Estamos interesados sólo en el asunto de Katyn si se muestra la complicidad alemana”, reza un telegrama del servicio de inteligencia de EE UU en respuesta a una oferta de información.
Desde Londres, el Gobierno polaco en el exilio y la Cruz Roja, presionaban para investigar el asesinato en masa. “Me inclino a pensar que el primer ministro Churchill encontrará el modo de imponerse al Gobierno polaco en Londres para que en el futuro actúe con mayor sentido común”, escribía Roosevelt en una comunicación. Por su parte en una carta a Stalin, Churchill se oponía “vigorosamente” a cualquier investigación por parte de la Cruz Roja.
En un carta, Churchill le reenvía Roosevelt las afirmaciones de un diplomático británico: “Nos hemos visto obligados a frenar a los polacos para que no saquen a la luz pública el asunto, a desalentar cualquier intento del público o la prensa de investigar a fondo esta fea historia”. “De hecho hemos utilizado el buen nombre de Inglaterra para, como hicieron los asesinos con los pinos, cubrir la matanza”. El primer ministro británico le solicita al presidente estadounidense que le devuelva el documento para evitar filtraciones.
La matanza de Katyn es todavía objeto de controversias y tensiones entre Polonia y Rusia. “Los aliados lo sabían pero con la guerra la verdad no convenía”, destacó la presidenta de la Federación de Familias de Katyn, quien expresó su deseo de que una vez que EE UU ha desclasificado sus archivos, Rusia haga lo mismo.

Paracuellos-Katyn de César Vidal.

Aprovechando el reciente fallecimiento de Santiago Carrillo y la noticia publicada en el país sobre la matanza de Katyn y la ocultación del gobierno de Roosvelt de la implicación de los soviéticos en la misma, recomiendo el libro de César Vidal "Paracuellos-Katyn".

Hace un tiempo se recomendó el "Libro negro de Carrillo" de José Javier Esparza el cual considero que es uno de los mejores libro escritos sobre Carrillo con un enfoque diferente y con ágil escritura. Desde aquí se vuelve a recomendar si se quiere profundizar en el tema. 

"El pasado siglo XX mostró entre sus características más terribles la de la perpetración del genocidio, es decir, el exterminio de sectores completos de una población por razones raciales, religiosas o políticas. La palabra genocidio trae,en primer lugar, a la mente -y es lógico que así sea- el Holocausto o la Shoah en el curso del cual seis millones de judíos encontraron la muerte a manos del nacional-socialismo alemán y sus aliados. Sin embargo, por desgracia, no sólo el nacionalsocialismo acometió políticas genocidas que costaron la vida a millones de personas. La presente obra constituye un estudio histórico sobre los crímenes contra la humanidad cometidos en Paracuellos y Katyn. En ambos casos, el resultado fue la realización de millares de fusilamientos seguidos de enterramientos masivos en fosas. En ambos casos, las atrocidades no fueron obra de incontrolados sino de las más altas autoridades. En ambos casos, los asesinatos fueron contemplados por sus ejecutores como fase indispensable en la implantación de la dictadura del proletariado. Partiendo de documentos que abarcan desde las fuentes diplomáticas a los archivos de la extinta URSS, desde los testimonios oculares a los relatos de los protagonistas, el presente libro permite señalar el número de víctimas, las circunstancias concretas y los responsables directos de los hechos relatados. Se trata, por lo tanto, de una obra absolutamente indispensable para entender la guerra civil española y la historia de las izquierdas sin mitos ni ocultaciones. "