lunes, 31 de agosto de 2015
sábado, 29 de agosto de 2015
domingo, 23 de agosto de 2015
¿Qué gobernante democrático europeo elogió a la División Azul? Pedro Fernández Barbadillo.
Como parte de la campaña contra la figura de Franco y de su régimen, los partidarios de la memoria histórica afirman que no hay calles ni monumentos en Italia y Alemania a Mussolini ni a Hitler, ni a sus generales ni a unidades militares. La diferencia entre Hitler y Mussolini, por un lado, y Franco, por otro, es que los primeros estuvieron en guerra con los Aliados y perdieron, mientras que Franco fue neutral y murió 30 años más tarde del fin de la Segunda Guerra Mundial.
También hay que recordar que en los países que cayeron bajo el socialismo real en 1945 y se liberaron de él a partir de 1989 son frecuentes los homenajes a los militares y voluntarios que combatieron a Stalin, aunque fuese en el bando alemán. En Helsinki, la capital de Finlandia, hay una estatua ecuestre y un museo dedicados al mariscal Carl Gustaf Mannerheim, héroe de la independencia y jefe de las tropas que combatieron al Ejército Rojo en la Guerra de Invierno (1939-1940) y, después del ataque alemán a la URSS (1941-1944), en la Guerra de Continuación. En agosto de 1944 fue elegido por el Parlamento presidente del país, cargo que desempeñó hasta marzo de 1946, y en condición de tal aceptó las condiciones de Stalin para abandonar la alianza con Alemania. Y en Sofía, una de las principales avenidas de la capital búlgara lleva el nombre de Zar Boris III, forzado aliado de Hitler, pero a la vez protector de los judíos.
En junio de 2010, ABC publicó una carta al director del embajador Joaquín Martínez-Correcher, en la que daba cuenta de los elogios que hizo el canciller alemán Helmut Kohl a la División Azul. Andando el tiempo, Kohl fue luego el canciller democrático que más años gobernó Alemania (1982-1998) y también uno de los autores de la reunificación de su país.
Al hilo de la magnífica viñeta de Mingote en el ABC de hoy, "según el Museo del Ejercito, no existió la División Azul". En mayo de 1984, en mi calidad de Jefe de Protocolo del Estado, acompañé al canciller de la República Federal Alemana, Helmuth Kohl, a visitar Toledo según sus deseos.
(Viñeta de Mingote publicada en ABC el 20 de junio de 2010)
Los lugares de la visita habían sido cuidadosamente seleccionados, y al terminar la visita al Museo de Santa Cruz, subimos a pie hasta la plaza de Zocodover y, allí, tomando unas cervezas en plena plaza, me pregunta inocentemente el canciller federal, observando la mole del Alcázar: "Y eso ¿qué es?". El palacio del Emperador Carlos V, le contesté, "vamos, quiero verlo…".
Cuando llegamos a la puerta del Alcázar nos esperaba su director, de paisano, quien cuadrándose le dijo en correcto alemán al Canciller Kolh: "Sin novedad en el Alcázar señor canciller". Kohl asombrado le preguntó cómo hablaba tan correctamente su idioma, contestándole el director, "luché en la División Azul".
Kohl, emocionado, le abrazó diciéndole, "es usted la primera persona viva que conozco luchó con aquella heroica División". Y así, durante una hora, continuó en el bello idioma de Goethe, lo que no estaba programado.
Al senador del Reino de España Iñaki Anasagasti le disgustó tanto la carta que recurrió a su argumento favorito: llamar "franquista" y "carca" a todo el mundo.
Este comentario tan laudatorio a la División Azul salió publicado el jueves 24 de junio en el impresentable diario carca, el ABC. Lo malo no es lo que dice, que es lo normal entre gentes llamadas azules, sino que lo firma una persona que ha sido embajador con los gobiernos democráticos. Ese es el servicio exterior que hemos tenido en estos años con muy gloriosas excepciones. Lamentable su comentario, Sr. Embajador franquista.
Anasagasti demostró que una cosa es ser licenciado universitario y otra comprender textos escritos, porque Martínez-Correcher se limita a narrar una anécdota, sin poner adjetivos. Pero sin duda lo que le disgustó es que uno de los supuestos aliados del PNV en la Internacional Democristiana como era Kohl admirase a una unidad militar promovida por el franquismo y que combatió al bolchevismo en su patria.
La memoria histórica es como la vieja censura: no molestar los desayunos de los mandamases con hechos molestos.
http://www.libertaddigital.com/
viernes, 21 de agosto de 2015
ORATIO DE HOMINIS DIGNITATE. Pico de la Mirandola.
Nec certam sede, nec propiam faciem, nec munus ullun peculiare tibi dedimus, o Adam, ut quam sedem, quam faciem, quae munera tute opta veros, ea, pro voto, pro tua sententia, habeas et possideas. Definita ceteris natura intra praescriptas a nobis leges coercetur. Tu, nullis angustiis coercitus, pro tuo arbitrio, in cui us manu te posui, tibi illam praefinies. Médium te mundi posui, ut circumspiceres inde commodius quicquid est in Mundo. Nec te caelestem neque terrenum, neque mortalem neque immortalem fecimus, ut tui ipsius quasi arbitrarius honorariusque plastes et fictor, in quam malueris tute formam effingas.....
Pico de la Mirandola
ORATIO DE HOMINIS DIGNITATE
No te he dado ni rostro, ni lugar alguno que sea propiamente tuyo, ni tampoco ningún don que te sea particular, oh Adan! , con el fin de que tu rostro, tu lugar y tus dones seas tu quien los desee, los conquiste y de ese modo los poseas por ti mismo. La Naturaleza encierra a otras especies dentro de unas leyes por mi establecidas. Pero tú, a quien nada limita, por tu propio arbitrio, entre cuyas manos yo te he entregado, te defines a ti mismo. Te coloqué en medio del Mundo para que pudieras contemplar mejor lo que el mundo contiene. No te he hecho ni celeste, ni terrestre, ni mortal, ni inmortal, a fin de que tú mismo, libremente, a la manera de un buen pintor o de un hábil escultor, remates tu propia forma.....
ORATIO DE HOMINIS DIGNITATE
No te he dado ni rostro, ni lugar alguno que sea propiamente tuyo, ni tampoco ningún don que te sea particular, oh Adan! , con el fin de que tu rostro, tu lugar y tus dones seas tu quien los desee, los conquiste y de ese modo los poseas por ti mismo. La Naturaleza encierra a otras especies dentro de unas leyes por mi establecidas. Pero tú, a quien nada limita, por tu propio arbitrio, entre cuyas manos yo te he entregado, te defines a ti mismo. Te coloqué en medio del Mundo para que pudieras contemplar mejor lo que el mundo contiene. No te he hecho ni celeste, ni terrestre, ni mortal, ni inmortal, a fin de que tú mismo, libremente, a la manera de un buen pintor o de un hábil escultor, remates tu propia forma.....
Pico de la Mirandola
ORATIO DE HOMINIS DIGNITATE
ORATIO DE HOMINIS DIGNITATE
jueves, 20 de agosto de 2015
domingo, 16 de agosto de 2015
¿Cómo se fijó el primer sueldo de Franco como jefe de Estado? Pedro Fernández Barbadillo.
En sus memorias, el abogado del Estado José Larraz, que fue ministro de Hacienda (agosto de 1939-mayo de 1941), narra, junto con otros datos interesantísimos como el plan del jefe del Estado para recuperar la economía, que se resumía en gasto público para grandes obras y subsidios financiado con la emisión de dinero por el Banco de España, cómo le puso sueldo a Franco.
Dentro de la ordenación de las finanzas del Estado después de la guerra, se planteó el asunto de la partida presupuestaria correspondiente a la jefatura del Estado. Larraz tenía que llevar una propuesta al Consejo de Ministros del 12 de enero de 1940 para que se discutiese y aprobase. Ahora bien, ¿qué cantidad?
No podía hablar del asunto Franco, que ello era violento; no debía manosearlo con los ministros antes del Consejo, porque hubiera podido ser objeto de cualquier indiscreción o discusión.
Por ello, Larraz consultó con Valentín Galarza, entonces subsecretario de la Presidencia y luego ministro de Gobernación en octubre de 1940. Después de pensarlo unos días (no se sabe si lo consultó con el interesado), le dijo:
Creo que sería una buena fórmula fijar para la jefatura del Estado la misma cantidad global que se fijó para la República, pero, dentro del globo, aumentar la dotación de los servicios y disminuir la remuneración personal de Su Excelencia. ¿Y cuánto al mes?
50.000 pesetas, "la cifra de él mismo", según Galarza.
En conclusión, el Presupuesto para el Jefe del Estado se fijó en 2.200.000 de pesetas, frente a los 2.250.000 que tenía la Presidencia de la República en 1935. Una cantidad menor, pese a la inflación.
El mimetismo con el régimen republicano se dio también en otro departamento. Añade Larraz:
La cantidad para los gastos de oficina, material, indemnizaciones y demás del Consejo de Falange, Junta Política, Instituto de Estudios Políticos y Secretaría General del partido, con cierta repugnancia por mi parte, pero conforme a la Ley de 21 de octubre de 1939. Era la misma cantidad que en el Presupuesto de 1935 se consignaba para las Cortes.
Qué curioso que el régimen del 18 de Julio mantuviese las retribuciones y los presupuestos de los dos principales organismos de la detestada República: la Presidencia y las Cortes.
El plan de Azaña para un 'veraneo real'
Por comparar, expongo el comportamiento de Manuel Azaña en los meses desde su elección inconstitucional como presidente de la República el 11 de mayo de 1936 al estallido de la guerra. En la correspondencia con su cuñado Cipriano Rivas (Retrato de un desconocido), Azaña cuenta que se trasladó a La Quinta del Pardo, a las afueras de Madrid, mientras se hacían obras en unas habitaciones del Palacio Real que ocupó la reina María Cristina.
El republicano en seguida adquirió costumbres de príncipe. En una carta del 5 de junio de 1936, Azaña cuenta que las obras se aplazaban:
Ha surgido la huelga del ramo de la construcción, que según los bien enterados durará tres o cuatro semanas, de modo que será entrado julio, suponiendo que no haya nuevas complicaciones, cuando el Palacio esté habitable.
Mientras las bandas y los pistoleros de izquierdas cortaban carreteras, tiroteaban a derechistas, quemaban iglesias y periódicos, ocupaban cortijos y apaleaban a burgueses, Azaña pensaba en su veraneo. En la misma carta le explicaba a Rivas que el Ayuntamiento de Santander, como había hecho con Alfonso XIII a principios de siglo, le invitaba a instalarse en la ciudad gratis total.
Las gentes de Santander quieren que veranee allí y he recibido a una gran comisión de "fuerzas vivas", que me ofrecían un palacio de nuevo rico. El Ayuntamiento estaba dispuesto a gastarse dos millones en adquirirlo. Les dije que de ninguna manera. (…) Les indiqué cuánto lamentaba que no estuviese libre la Magdalena, y me confesaron que su intención era sacar a la Universidad de donde está, llevársela al Hotel Real, y dejarme a mí aquel sitio. Si lo logran, nos iremos a tan fresco rincón, que es independiente y cómodo. Hasta tanto, continuaremos aquí, y no me pesa. Está magnífico el Pardo.
Franco también escogió el Pardo como su residencia (no La Quinta, sino el Palacio), pero no se trasladó a vivir al Palacio Real, donde sólo solía recibir las cartas credenciales de los embajadores, ni veraneó en Santander.
Para concluir, Juan Carlos de Borbón cobró oficialmente en el último ejercicio presupuestario como jefe del Estado 140.519 euros en concepto de dotación y 152.233 en concepto de gastos de representación; en total, más de 48 millones de pesetas.
Dentro de la ordenación de las finanzas del Estado después de la guerra, se planteó el asunto de la partida presupuestaria correspondiente a la jefatura del Estado. Larraz tenía que llevar una propuesta al Consejo de Ministros del 12 de enero de 1940 para que se discutiese y aprobase. Ahora bien, ¿qué cantidad?
No podía hablar del asunto Franco, que ello era violento; no debía manosearlo con los ministros antes del Consejo, porque hubiera podido ser objeto de cualquier indiscreción o discusión.
Por ello, Larraz consultó con Valentín Galarza, entonces subsecretario de la Presidencia y luego ministro de Gobernación en octubre de 1940. Después de pensarlo unos días (no se sabe si lo consultó con el interesado), le dijo:
Creo que sería una buena fórmula fijar para la jefatura del Estado la misma cantidad global que se fijó para la República, pero, dentro del globo, aumentar la dotación de los servicios y disminuir la remuneración personal de Su Excelencia. ¿Y cuánto al mes?
50.000 pesetas, "la cifra de él mismo", según Galarza.
En conclusión, el Presupuesto para el Jefe del Estado se fijó en 2.200.000 de pesetas, frente a los 2.250.000 que tenía la Presidencia de la República en 1935. Una cantidad menor, pese a la inflación.
El mimetismo con el régimen republicano se dio también en otro departamento. Añade Larraz:
La cantidad para los gastos de oficina, material, indemnizaciones y demás del Consejo de Falange, Junta Política, Instituto de Estudios Políticos y Secretaría General del partido, con cierta repugnancia por mi parte, pero conforme a la Ley de 21 de octubre de 1939. Era la misma cantidad que en el Presupuesto de 1935 se consignaba para las Cortes.
Qué curioso que el régimen del 18 de Julio mantuviese las retribuciones y los presupuestos de los dos principales organismos de la detestada República: la Presidencia y las Cortes.
El plan de Azaña para un 'veraneo real'
Por comparar, expongo el comportamiento de Manuel Azaña en los meses desde su elección inconstitucional como presidente de la República el 11 de mayo de 1936 al estallido de la guerra. En la correspondencia con su cuñado Cipriano Rivas (Retrato de un desconocido), Azaña cuenta que se trasladó a La Quinta del Pardo, a las afueras de Madrid, mientras se hacían obras en unas habitaciones del Palacio Real que ocupó la reina María Cristina.
El republicano en seguida adquirió costumbres de príncipe. En una carta del 5 de junio de 1936, Azaña cuenta que las obras se aplazaban:
Ha surgido la huelga del ramo de la construcción, que según los bien enterados durará tres o cuatro semanas, de modo que será entrado julio, suponiendo que no haya nuevas complicaciones, cuando el Palacio esté habitable.
Mientras las bandas y los pistoleros de izquierdas cortaban carreteras, tiroteaban a derechistas, quemaban iglesias y periódicos, ocupaban cortijos y apaleaban a burgueses, Azaña pensaba en su veraneo. En la misma carta le explicaba a Rivas que el Ayuntamiento de Santander, como había hecho con Alfonso XIII a principios de siglo, le invitaba a instalarse en la ciudad gratis total.
Las gentes de Santander quieren que veranee allí y he recibido a una gran comisión de "fuerzas vivas", que me ofrecían un palacio de nuevo rico. El Ayuntamiento estaba dispuesto a gastarse dos millones en adquirirlo. Les dije que de ninguna manera. (…) Les indiqué cuánto lamentaba que no estuviese libre la Magdalena, y me confesaron que su intención era sacar a la Universidad de donde está, llevársela al Hotel Real, y dejarme a mí aquel sitio. Si lo logran, nos iremos a tan fresco rincón, que es independiente y cómodo. Hasta tanto, continuaremos aquí, y no me pesa. Está magnífico el Pardo.
Franco también escogió el Pardo como su residencia (no La Quinta, sino el Palacio), pero no se trasladó a vivir al Palacio Real, donde sólo solía recibir las cartas credenciales de los embajadores, ni veraneó en Santander.
Para concluir, Juan Carlos de Borbón cobró oficialmente en el último ejercicio presupuestario como jefe del Estado 140.519 euros en concepto de dotación y 152.233 en concepto de gastos de representación; en total, más de 48 millones de pesetas.
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